viernes 10 de julio de 2009

HERMINIA DE LA PINCOYA

En ocasión de la reciente muerte de nuestra querida compañera pincoyana Herminia Concha, publicamos aquí un escrito del poeta Andrés Bianque dedicado a ella, en sus últimas horas. Continuar luchando es la mejor forma de seguir teniéndola con nosotros, porque ella nunca nos dejó en su interminable lucha por un mundo mejor.



Herminia de la Pincoya

Andrés Bianque

Resulta que ella podría ser perfectamente el resumen preciso y certero de la vida de una mujer americana, de las nuestras, muy nuestras, dedicada a combatir, desde las más diversas trincheras, aquello que oprime todas las quimeras.

Intento afinar de manera exacta la cuerda en que reposan los recuerdos, voy trepando lento hacia la década de los ochenta, hasta que le veo allí azuzando con ceño de brazos cruzados el fuego que crispa el agua de un fondo de comida, mientras en silencio de harina, el pan amasado espera somnoliento su estirón de levadura sobre un tosco mesón, que han construido los hombres cesantes de sueños.

Aparecen de rato en rato ciertos vecinos buscando respuestas a las más diversas preguntas. Niños enfermos, ¿Tendrá algún remedio para la fiebre?, Quisiéramos participar en la olla común, ¿Cómo lo hacemos? Necesitamos una mediagua, una casa para poder vivir ¿Sabe dónde o cómo se puede conseguir eso?

Qué dulces eran los damascos esos veranos en aquella mítica esquina de trigales y gardenias, que olor exquisito a tierra recién regada y barrida en tono de alfombra popular para quien llegara a la casa.

Qué tibias eran las tardes de invierno amobladas por la respiración tierna de agrupaciones de sueños hermanadas en aquella casa, cuartel general de mujeres generales de insignias y medallas invisibles que colgaban y cuelgan sobre sus pechos que sostuvieron el mundo que se vino abajo, después de aquello de lo septiembre verde.

Que olorosa era la canela junto a Iván, que de cañerías fracturadas y enyesadas por Don Fernando, y la hermosa señora Gladys y su jalea de hospital, el seductor eterno de Mauricio dando clases de cómo abordar a las féminas. Tantos seres anónimos que el oleaje del tiempo se lleva tiempo adentro…

Que gran familia popular pululaba en aquella casa, que de niños felices entrando y saliendo por las puertas que siempre estaban abiertas. Detalle que dibujaba de cuerpo entero su esqueleto de vigas vigorosas, de enjambre de vidas divididas entre lo que se dice y entre lo que se hace.

Y las chocolatadas, y las tizadas y los juegos, y los parches contra los balines…

Herminia tenía el sabor a abuela en aquellos tiempos, inspiraba ternura a pesar de su carácter serio y decidido. La conocí sencilla de hablar, segura de ideas, la recuerdo humilde, a pesar que ella sabía lo suyo, pero prefería siempre caminar por las barriadas y las poblaciones a habitar en las nubes de intelectuales.

Me llamó la atención la manera diestra en que interpretaba las heridas, las de adentro y las de afuera. Pienso en lo difícil que se hace el describir el semblante curtido de una mujer de pueblo que vive para el pueblo y que pareciera, conociera todas sus vertientes y posibilidades. Parida, nacida y curtida en la lucha.

Y su característica voz ronca de tanto grito contra la hiedra que llena la casa y las cuadras, yo pinto callado el borde de un lienzo, mientras observo atento, como decenas de personas le preguntan qué hacer hasta en los más domésticos y fáciles ejercicios cotidianos que realizar.

Por aquellos años, Toño, el indio Toño aparecía con su bandera de sonrisas e historias lindas a alegrar a cada uno de los que allí estábamos, alargaba su cuerpo de Arauco sobre el umbral y sonreía con los ojos ante cualquiera que le mirara. Estaba la Panchita, Mapuche pequeña pero de corazón gigante, como no he visto hasta el momento.

Y aquí debo, debo detenerme en esa mujer de greda, porque me aborda el deber de contar que después de terminar las tardes faenando palos, harina, panes y sales, ella se iba a su otro hogar. Tomaba su carretón de mano, anclado a la orilla de aquella morada. Se daba su pausa líquida en algún garito oculto de aquellos años, algunas veces, y continuaba su viaje hasta su casa, la que quedaba en la misma dirección que la mía.

Muchas veces, comenzaba a murmurar en voz alta palabras incomprensibles, el murmullo se hacía arroyo más claro, hasta que el agua del molino de su boca se transformaba en canción sonora y persistente.

Cantaba en Mapuche, coreaba sus nombres y ciertos nombres en Mapudungun…

¡Canta Panchita, canta! Le decíamos, le decía, y ella cantaba como un pájaro herido sobre las ramas de una araucaria herida y primera vez en mi vida que escuchaba una canción mortal, terrible, profundamente intensa y hermosa en el límite impuesto por los señores de la noche, cantaba en los ochenta, cuando era quizás, un solo grupo al que le importaba la causa de los peñis.

Y ahí parada frente a una barricada artesanal, ella se paraba, cruzaba sus manos en el bajo vientre y como una niña de escuela, le cantaba a sus ancestros. Palos, pañoletas, piedras y otros para nosotros, y ella simplemente suspendida entre el humo y la noche, cantándole a los pájaros, a los niños que éramos nosotros accidentalmente, y un escalofrío colectivo nos erizaba la piel y los lamentos y , carajo, lanzábamos las piedras más lejos que nunca..

Nosotros con miedo de gritar libertad aquellos años, y ella, cantando el lenguaje prohibido de los pehuenes, los montes y los lagos.

Muchas veces la escuché y no entendí nada, nada, absolutamente nada, y yo miraba su rostro partido de arrugas tempranas y se me encogía el pecho y las costillas se me rompían como ramas secas y alto y hermoso aleteaba mi corazón ante el llamado de sus tierras.

Herminia de la Pincoya, le susurraba el orgullo de ser Mapuche a la Panchita, en forma constante, le hablaba de corrido del indomable e indómito pueblo aquel, del cual sentirse eternamente orgulloso.

Ay Herminia linda, como has desafiado los años, y por sobre todas las cosas, los daños. Y sólo fue ayer que he visto tu paso lento con el lienzo entre las manos y tu grito pequeño en contra de todo lo malo.

Y me entero que sin querer, estuve sentado a la mesa con una leyenda, que desde los 50, que desde los 60, que desde los 70, que desde siempre, la matriz de nuestra clase te regalo como defensora de tus otros hermanos y hermanas para toda la vida.

Y cómo no recordar aquella tarde en que te vi vestida de verde oliva defendiendo la tierra de Sandino en una fotografía, y tu humildad de mujer sabia, y tu silencio y tu mejor hagamos, a estar sentados escribiendo discursos infinitos.

Ahora, el coma entra en la redacción de tu vida, y en vilo, tanto yo, como muchos de aquellos que han tenido el honor de conocerte, sienten el filo del precipicio de la muerte.

Si supieran aquellos que tienen un hogar gracias a tus desvelos, si supieran algunos, que de cicatrices les curaste. Si supieran de las marchas que conocen tus pies hermosos, si supieran que adorno has sido las noches de tomas en terrenos hambrientos de dinero.

Fuiste adoptando fantasmas sobre la hamaca de tu pelo, fuiste amparando el tiempo de harina colectiva sobre tus sienes.

Mujer entre las mujeres, dirigente honesta dentro de los honestos, combatiente del conjunto de disciplinas que acarrean vida a las calderas humeantes de nuestro pueblo, pudiste haberte ido hace años, pudiste haber vivido plácida en muchos lugares, pudiste haber adquirido un sueldo substancioso y un buen puesto por servicios prestados a la clase. Pero no, ahí andabas, ahí andas de la mano con otros que nada tienen. Enseñándole a los jóvenes ciertas cosas que no aparecen ni en los estatutos de ciertos partidos, ni en los decálogos de filántropos de ateneos.

Herminia Concha, dirigente, abuela de combatientes, mujer, nana de cachorros en ciernes, madre, compañera de noches amargas, siempre ahí, siempre allí.

Estas letras no son más que un pálido remedo que no alcanzan la estatura de tu semblante sereno.

Mejórese, véngase con nosotros, la estamos esperando, hacen falta miles como usted.

sábado 9 de mayo de 2009

Saludos a los trabajadores

Por que el compromiso de nuestra biblioteca es con la clase trabajadora, la menos beneficiada en tiempos de bonanza y la más afectada en tiempos de crisis, es por eso que saludamos a todos los que producen, a quienes deben someterse al régimen salarial y a quienes han perdido sus puestos de trabajo... con la excusa de la recesión...
¡A seguir luchando!
Aca un AUDIO sobre los Mártires de Chicago para ustedes.

miércoles 1 de abril de 2009

Tardes en la Biblio

Tarde de conversación
EL DERECHO TAL CUAL
Y QUÉ HACERLE

Amigos, hermanas, yuntas, wachos y wachas, el próximo viernes 17 de abril, desde las 7pm, nos juntaremos en la Biblioteca a charlar sobre el sistema jurídico contra el mundo, y qué podemos hacer nosotros el mundo frente a el. Expondrá brevemente Juan Carlos acerca de asuntos legales prácticos y teorías locas, y de ahí nos lanzamos a la conversa.
La idea es partir con conversaciones de este estilo un viernes al mes, cercano a la quincena, y tomar once en un buen ambiente. Ya saben, se ubican segun aparece al lado derecho del blog, y llegan puntuales para tomar tecito.

viernes 6 de marzo de 2009

Gabriela Mistral y el Anarquismo

GABRIELA MISTRAL Y EL ANARQUISMO
Por Sebastián Allende Martínez

“El mundo entero marcha extraviado. El egoísmo, el afán de dominio, y la ignorancia son las causas. Los más, estamos a expensas de los menos, que son lo que dominan con una audacia y un sentido tan inhumanos, que asombra. El miedo, las armas, la violencia y los campos de concentración, están convirtiendo al hombre en un verdadero títere, robándole despiadadamente lo más grande que posee: la libertad de pensar y actuar y el espíritu creador…”.
Gabriela Mistral


Al momento de escribir este ensayo, no busco encasillar el pensamiento de la poetisa de mirada humilde, con alguna escuela política, sino postular ciertas semejanzas entre el ideario de ruta de Gabriela Mistral y algunas posturas clásicas de la filosofía ácrata.
Entre ellas están la preocupación por la situación de los trabajadores, los derechos de la mujer y una convicción por denunciar el sistema carcelario ya que, según su juicio, este ejerce casi nula influencia reformadora en el espíritu del preso, tal cual lo hiciera Kropotkin en su conferencia “Las prisiones”, el año 1877. Si bien los temas descritos en las líneas pasadas no son de exclusividad anarquista, al menos figuran tempranamente en su prensa1.
Ahora bien, sin duda alguna, al acercarse a la producción literaria de nuestra poetisa, una de las cosas que más sorprende es el profundo desconocimiento sobre su pensamiento mundano. Al no haber militado en ninguna organización partidista, su ideario quedó relegado al segundo plano, constituyendo sus poemas a Sandino -y la defensa pública que ella realiza-e l factor que surcó nuevos senderos en torno a su obra. Sinceramente, y sin ningún ánimo de ofender a nadie, yo no creo, puedo estar equivocado, que haya sido la “derecha” quien haya lanzado al mar del olvido sus opiniones políticas; pues su crítica al stalinismo, como aversión a cualquier totalitarismo, seguramente caló fuerte en una época en la cual “el compañero” de bigote constituyó la devoción de más de alguno2.
No obstante esto, yo no planteo que Gabriela Mitral haya sido anarquista, ni mucho menos, es más ella fue muy duros con los anarquistas españoles a quienes tachó de “pobres ilusos” (aunque ella era crítica de todos los espectros políticos, a Stalin le dijo “matarife”, no le escribió poesía), ante el excesivo, según ella, utopismo de sus propuestas3.
Mi intención, más bien, es exponer sus escritos en la prensa anarquista chilena, hasta el día de hoy desconocidos.

SUS INICIOS
Gabriela Mistral, desde muy pequeña demostró un claro interés por los problemas sociales, de hecho, su pseudónimo lo toma de Gabriel d Annunzio -posterior partidario del fascismo- y Federico Mistral, a quienes siempre admiro por su pluma fiel a los campesinos.
Desde su Vicuña natal -Norte de Chile- tempranamente conoció la obra de León Tolstoi, de quien toma elementos para formar su pensamiento, pues ella en sus “Escritos Políticos” habla del “cristianismo con sentido social”4, sin olvidar su ferviente pacifismo.
De igual manera, importante es “traer a colación” que Gabriela Mistral siempre tuvo contacto con personas que, al menos durante algún pasaje de su vida, observaron una actitud libertaria, como el poeta Manuel Magallanes Moure -pintor y poeta partícipe de la colonia tolstoiana de San Bernardo5- o Manuel Rojas. Es más, su amigo íntimo fue el literato ácrata criollo, José Santos González Vera.
Inclusive, en una obra en que se exponen las epístolas entre Gabriela Mistral y Magallanes Moure6, ella reconoce en 1915 a los hermanos Reclus7, como una gran influencia en su transitar, junto a Walt Whitman o Máximo Gorki.
Asimismo, un dato no menor es su colaboración en la revista “Babel”, de claro signo libertario, nacida en Argentina a comienzos de la década del 20, pero reaparecida en Chile años más tardes, y dirigida por el escritor ácrata Enrique Espinoza -Samuel Glumsberg-; allí escribieron o al menos figuraron los escritos de Alfonsina Storni, Horacio Quiroga, Ernesto Montenegro8, Aldous y Julian Huxley, Albert Camus, entre otros destacados exponentes de las más diversas disciplinas. Cuyos escritos aún permanecen inéditos, al menos en Chile.

GABRIELA MISTRAL Y LA “CUESTIÓN SOCIAL”:
SOLIDARIA CON LOS EXPLOTADOS Y OPRIMIDOS.
Como tal, los primeros años de Gabriela topan con el mayor reto de los gobiernos del continente: la llamada “cuestión social”. Esta constituía, tanto en Europa como en la “América morena”, un problema de vital trascendencia para los sectores más vulnerables de la sociedad. Dentro del tema en cuestión, estaba la falta de vivienda, la carencia de un sistema de salud y educación de carácter universal. Si bien muchas de estas carencias con el tiempo fueron solucionadas, durante los primeros años de Gabriela Mistral ellas constituían la temática principal de la prensa obrera y preocupación de muchos mortales. Entre quienes se sentían conmovidos por la realidad de los trabajadores, en nuestro país, estaba Arturo Fernández Vial9, a quién Mistral dedica un poema, llamándole el “desombrerado”; siendo , hasta donde conozco, la única persona en dedicarle algo así a este contralmirante de la Marina, que luego de ser expulsado del ejército chileno, se convirtió al anarquismo.
De igual forma, importante es recordar el alojamiento, en Temuco, que otorga Gabriela Mistral a Manuel Rojas y González Vera, ambos anarquistas, cuando éstos fueron perseguidos durante la guerra de “don Ladislao”10, el año 1920.
Así, la vieja concepción de Doña Lucila como conservadora o “apolítica” se desvanece como dos “pompas de jabón”.
No obstante esto, el nexo más grandioso entre Gabriela Mistral y el ideario anarquista, lo constituye la aparición de dos poemas, escritos en prosa, en “El Sembrador”11, la revista libertaria de la ciudad de Iquique, dirigida por el incansable, tipógrafo según Ángel Cappelletti12, Enrique Arenas. Ambos escritos figuran el año 1923, en los números 62 y 63, respectivamente.
Al momento de leerlos, uno no tiene posibilidad de perderse, era su pluma, su espíritu, esa profundidad que nos recuerda el cantar de las aves, esa sensación que sólo la otorga quienes escriben de lo más profundo de su interioridad.
El primer poema en cuestión aparece el 27 de Octubre de 1923 -un año después de editar “Desolación”- y se llama “A un sembrador” -incluso pareciera llevar dedicatoria:
“Siembra sin mirar la tierra donde cae el grano; estas perdido si consultas el rostro de los demás” más adelante expresa: “Di tu palabra y sigue tranquilo, sin volver el rostro. Cuando vean que te has alejado recogerán tu simiente o tal vez la besen con ternura y la lleven a su corazón… Hasta los hombres más prácticos, los que se dicen menos interesados en los sueños, saben el valor infinito de un sueño y recelan de engrandecer al que lo soñó”.
El segundo de ellos, figura en el número 63 del mismo semanario ácrata, y lleva por título “A los niños”, acá se vislumbra nuevamente su bondad: “Después de muchos, cuando yo sea un montoncito de polvo callado jugad conmigo, con la tierra de mi corazón y mis huesos. Si me recoge un albañil me pondrá en un ladrillo y quedaré clavada para siempre en un muro y yo odio los nichos quietos”. Más adelante anota: “Si me hacen un ladrillo de cárcel enrojeceré de vergüenza oyendo sollozar a un hombre; y si soy ladrillo de una escuela también, de no poder cantar con vosotros, en los amaneceres”. Amén.

“EL PEQUEÑO EJÉRCITO LOCO”
Durante la medianía de la década de 1920, numerosas repúblicas latinoamericanas eran ocupadas por Estados Unidos, entre ellas Nicaragua.
Un campesino, Sandino, tomando, según mi juicio, los colores de la bandera anarcosindicalista -rojo y negro- el año 1926, se lanza en defensa de su pueblo y su libertad. Es así, como con una escuálida hueste -“eran 30 con él”, dice la canción- se interna en la selva preparando la resistencia armada, encabezando el “ejército de los hombres libres”, a despecho, claro está, de los nacientes partidos comunistas latinoamericanos.
Editados por el diario “El Mercurio”, su defensa pública, cayó en el más ignominioso de los silencios.
No obstante aquello, si bien sus palabras de apoyo a Sandino llevan un furibundo espíritu americanista, Gabriela Mistral escribe años antes, un 17 de Abril de 1922: “¿Odio al yanki? ¿Por qué le odiaríamos? Qué odiemos lo que nos hace vulnerables a su clavo de acero y oro, a su voluntad, a su opulencia”13. En este fragmento, según mi opinión, es posible vislumbrar una clara reflexión libertaria al diferenciar sociedad con Estado. Hecho no menor, al constituir, por lo demás, la base del pensamiento anarquista. Elemento olvidado por muchos jóvenes, simpatizantes libertarios, que despotrican contra el “sucio judío”14 frente a las atrocidades cometidas por el Estado de Israel en contra del pueblo palestino.
Así, Gabriela Mistral no cae en el revanchismo fácil que adolecen ciertas lumbreras izquierdistas, ni tampoco cae en la ficción de las ciencias jurídicas que buscan equiparar sociedad con Estado, de forma necesaria. Considera, según mi interpretación, que un grupo de gobernantes pueden, en virtud de intereses económicos y geopolíticos, llevar a cabo una empresa de conquista, aunque sin representar necesariamente el sentir de una nación en su totalidad.

GABRIELA MISTRAL Y LOS PRESOS DE BRAGADO
En América Latina, especialmente, después de la crisis del 29, emergieron numerosas dictaduras o mandatos de variados tintes ideológicos.
En la tierra hermana, la Argentina, el año 1930, Uriburu derroca al segundo gobierno de Hipólito Irigoyen, un mandatario con contradicciones insalvables, pues a pesar de realizar cambios al final del régimen oligárquico, también blandió la espada contra los trabajadores de la Patagonia durante su primer mandato, el año 1921.
Así, durante la dictadura de Uriburu, en la cárcel de Bragado -localidad del gran Buenos Aires-, el año 1931 caen siete anarquistas, supuestamente culpables del asesinato de un político conservador. Entre ellos estaban los obreros Reclus de Diago, Santiago Mainini, Pascual Vuotto, Rossini.
La “década infame” de la historia argentina -por la corrupción y la violencia ejercida en esos años- encarceló finalmente, a los primeros tres, liberando al resto. El presidio de Vuotto, Mainini, y de Diago duró 11 años, desde 1931 hasta 1942, exactamente.
Este caso, se asimiló mucho al luctuoso recuerdo de Sacco y Vanzetti, sentados en la silla eléctrica en Estados Unidos el año 1927.
Así, el presidio de estos tres ácratas fue bastante duro, por suerte contaron con el apoyo de otros grupos de izquierda, que solidarizaban con la injusticia cometida.
En torno al tema, el historiador argentino Felipe Pigna, en su obra “Los mitos de la historia argentina” expone la siguiente carta enviada la navidad de 1939, al anarquista Pascual Vuotto. Esta dice -la reproduzco enteramente-:
“Estimado Vuotto: le agradezco mucho el regalo de sus dos libros y me he leído casi entera su vida. Una de las cosas que más me ha importado en este mundo es la situación del preso. No es un interés literario, sino muy íntimo. Su caso me ha conmovido en profundidad. Defienda su alma para conservar la esperanza y un poco de alegría. Esta es indispensable para trabajar y sencillamente para vivir. Yo sé que esto cuesta mucho, pero es heroicamente, posible. Cuando usted salga de allí, la vida le parecerá más ancha y más hermosa que nunca. Y yo no dudo de que usted saldrá porque tiene amigos que velan porque se haga justicia”. Gabriela Mistral15.
Acá en Chile, incluso muy pocos ácratas tenían conocimiento de esta misiva, escrita al anarquista Vuotto; Tengo entendido que Jose Ego Aguirre comentó a unos compañeros este suceso, pero claro está, con nula repercusión en un ámbito global, para qué decir en la esfera académica.

PALABRAS FINALES
Una de las cosas que más llama mi atención en relación al tema expuesto, es la profunda ignorancia en torno a la relación de Gabriela Mistral con los anarquistas. Personalmente la creo librepensadora, mas también postulo casi con certeza absoluta su conocimiento del pensamiento anarquista16, quizás por medio de Gonzalez Vera. En todo caso, el desconocimiento sobre esta faceta de Mistral, es algo común en nuestro país de “ciegos”, por ejemplo, recién ahora se publicaron los escritos libertarios de González Vera y Manuel Rojas, en el libro “Letras Anarquistas”.
Ahora bien, específicamente en lo que atañe a Lucila Godoy, la escritora Matilde Ladrón de Guevara, en su obra “La rebelde Gabriela”17, comenta que fue su origen humilde lo que gatilló su sepultura, siendo además sus críticas al latifundismo y las oligarquías las que motivaron enconados comentarios, por ejemplo, de Raul Silva Castro, en la prensa nacional.
De esta manera, el camino de Gabriela Mistral, estuvo siempre al lado de los humildes, de los niños descalzos, de los trabajadores explotados, de los anarquistas injustamente detenidos, en fin, su espíritu tuvo un signo libertario, librepensador, antifascista. Por estos motivos, según mi juicio, el escritor ácrata rancaguino Oscar Castro Zuñiga, el único chileno que escribió, además, un responso a García Lorca cuando fue asesinado por el fascismo, le dedicó este poema a Gabriela Mistral:
“Cuando inmóvil te quedes
-Ay, Gabriela, Gabriela-
Te acuñarán los Andes
Como en una moneda y te harán de greda el sarcófago
Para que siempre tengas tierra”18.
.
Notas al Pie
1 El anarquismo, a la par de posicionarse como idea revolucionaria, busca también una nueva ética que abarque las relaciones humanas; Ver “El Proletariado Militante”, escrito por el “abuelo” del anarquismo español, Anselmo Lorenzo, específicamente el capítulo vigésimo séptimo; su versión digital puede consultarse en la valiosísima, www.antorcha.net.
2 Muy llamativa es la portada del diario “El Siglo”, cuando falleció Stalin, el año 1953. mas, sin lugar a dudas, los poemas de Neruda constituyen una obra digna de ser leída.
3 Vargas Saavedra, Luis. “Castilla, tajeada de sed como mi lengua Gabriela Mistral ante España y España ante Gabriela Mistral 1933 a 1935”.
4 “Gabriela Mistral: Escritos Políticos”, Compilación por Jaime Quezada, Editorial Fondo de Cultura Económica, Chile, 1994.
5 Fundada e incentivada por el señero tolstoiano Augusto Dhalmar, primer premio nacional de literatura en Chile, el año 1942.
6 Epistolario entre Gabriela Mistral y Manuel Magallanes Moure, editado por la Universidad Católica, página 97.
7 Muy particular es la descripción de ambos hermanos, cuando en el índice biográfico de aquel texto, se dice sobre ellos que fueron “amenos divulgadores de geografía”, mas sin mencionar en ningún momento el ideario anarquista que, al menos, Eliseo Reclus profesaba.
8 El periodista de profesión, oriundo de San Felipe, Ernesto Montenegro, pero escritor de oficio, también fue muy próximo al pensamiento anarquista; es más, realizó el prólogo a “Desobediencia Civil” de Henry David Thoreau, editado en Chile el año 1970, por editorial universitaria.
9 La figura de Fernández Vial ha sido muy poco estudiada, Incluso un equipo de Fútbol lleva su nombre, desde su fundación por los obreros ferroviarios, el año 1903.
10 Este episodio se denominó de esta manera, en virtud del Ministro del interior de aquella época, Ladislao Errázuriz Zañartu.
Chile, atravesaba una profunda crisis social y económica, ante lo cual el gobierno de aquella época, encabezado por el oligarca Juan Luis Sanfuentes, decide movilizar las tropas del ejército chileno en la frontera con Perú, por lo cual grupos estudiantiles y obreros, ponen de manifiesto en su prensa que esta envalentonada constituye sólo una forma de descentrar la mirada de la realidad nacional, a lo cual el gobierno y los sectores acomodados, por medio de las “Guardias Blancas”, deciden asaltar el local de la FECH (federación de estudiantes de Chile) y perseguir a todo aquel que siquiera cuestionase la actitud gobiernista.
11 Esta revista tuvo des períodos, hasta donde he podido indagar, el primero de ellos abarca los años 1922 hasta 1924, y el segundo ciclo entre 1925 a 1927.
Como tal, constituye una excelente fuente para estudiar la literatura y las impresiones que tenían los ácratas de aquel entonces., ya que en sus hojas figuran temas como la emancipación de la mujer, el naturismo, y las ácidas polémicas con el incipiente partido comunista chileno.
12 Cappelletti, Ángel. “El anarquismo en América latina”. Editorial Ayacucho, Venezuela, 1990, página 85.
13 Mistral, Gabriela. “El Grito”. Fuente Internet.
14 Me basta sólo con recordar la “Federación anarquista judía”, existente en Inglaterra y dirigida por el incansable Rudolf Rocker.
15 Pigna, Felipe. “Los Mitos de la historia argentina”, Editorial Planeta, tomo 3, página 274.
16 Grata fue mi sorpresa al encontrar en la página web de la “Biblioteca virtual Jose Ingenieros”, un folleto de pedagogia anarquista , cuyo prólogo lo redacta Gabriela Mistral.
17 Ladrón de Guevara, Matilde. “La Rebelde Gabriela”. Editorial Araucaria, 1984.
18 Castro, Oscar. “Bajorrelieve de Gabriela” en “Nueva Antología Poética”. Editorial del Pacífico, Chile, año 1972, página 71.

viernes 27 de febrero de 2009

COMIENZA UNA NUEVA TEMPORADA

Ya vamos para el cuarto año de trabajo en nuestra querida biblioteca popular y libertaria, hemos sufrido varias transformaciones, sin embargo al parecer ya no quedan más cosas pendientes para sentirnos realmente instalados, podemos decir "finalmente" que hemos ganado nuestro espacio-vuestro espacio; liberado de tantas cosas que seria majadero repetir, no obstante falta rellenar aquellos rincones con nuestras iniciativas que intentaremos concretar para el presente año como la fundacion de un club deportivo y otros talleres que desde ya se comienzan a gestar.
El tramo que queda es largo y a la vez muy intenso, pero no es nada a lo que no nos hayamos enfrentado antes, los mejores frutos germinan de los procesos que maduran con el correr del tiempo y la experiencia, y creemos que ese sera nuestro puerto, más alla de la politiqueria barata y la pataleta infantil, aspiramos a una construcción integra de la que solo somos impulsores, en otras palabras, el mejor sustento es el trabajo desde las bases y para eso no queda otro camino que la perseverancia y el compromiso, entre otras.
Desde ya invitamos a todos los que en el más absoluto anonimato y sin animos de aparentar ni figurar luchan de sol a sol, a estar pendientes de estas experiencia una más entre muchas.